Los páramos en la agenda política de los candidatos presidenciales de Colombia
Desde el año 2011, con la consolidación del movimiento social en defensa del agua y Santurbán, nuestros páramos, como fábricas de agua por excelencia, ocupan un renglón de primer orden en los programas políticos, y aunque los aspirantes a los cargos de elección popular -que incluyen el poder ejecutivo (presidente, gobernadores y alcaldes) y los corporados (congresistas, asambleístas y concejales)- no escatiman esfuerzos para decir lo políticamente correcto y ubicarse del lado del genuino interés ciudadano en defensa de los vitales y estratégicos pero a su vez frágiles y vulnerables ecosistemas paramunos, una vez electos, decepcionan con sus decisiones.
El pasado 18 de mayo, Gustavo Petro acompañado de su fórmula vicepresidencial Francia Márquez y la senadora santandereana Gloria Flórez Schneider, en su visita a Bucaramanga, se reunió con quienes hemos estado en la defensa del agua y Santurbán, congregados en el Comité constituido para tal fin, para suscribir el Pacto por el agua, la vida y los territorios: pacto por Santurbán.
El pacto firmado contiene seis puntos fundamentales
1. Proteger los páramos y sus ecosistemas circunvecinos, el agua, la vida y los territorios, de los proyectos de la gran minería; de la exploración y explotación de hidrocarburos, en todo el territorio nacional, que atenten contra su existencia y permanencia.
Petro, desde hace cuatro años, ha manifestado estar de acuerdo con nuestra visión de no permitir la aprobación de proyectos de mega minería por encima de las bocatomas de nuestro acueducto metropolitano; éste es el quid, pues algunos políticos “comprometidos” con la defensa de Santurbán, lo hacen pensando en una delimitación engañosa, de tipo político-minero, que escinda los mega bocados al páramo, para permitir la aprobación y el desarrollo de los proyectos de marras.
2. Garantizar el derecho humano al mínimo vital de agua, conservando y promoviendo el carácter público de los acueductos municipales y comunitarios; crear y fortalecer los acueductos veredales de propiedad de las comunidades locales.
3. Ratificar el Acuerdo de ESCAZÚ e implementar los acuerdos internacionales de protección ambiental.
4. Prohibir la implementación del FRACKING en Colombia.
Es incoherente que algunos que afirman defender los páramos, por su principal producto ecosistémico, el agua, estén de acuerdo con hacer pilotos de fracking: si en campaña política les suenan estos, como gobernantes, de seguro, lo implementarán.
5. Reconocer la integralidad del páramo, subpáramo, bosque altoandino en Santurbán y en los demás ecosistemas de alta montaña del país, como unidad biogeográfica; rechazar cualquier tipo de delimitación que fragmente estos ecosistemas y con ello afecte, de manera insubsanable, su ciclo biótico e hídrico.
Acorde con la Sentencia T-361 (2017) de la Corte Constitucional, nada fácil de modificar, debemos exigir una delimitación de páramos al rigor de la ciencia con los estudios hidrológicos e hidrogeológicos, que denomino técnico-científica, garantista para el agua de las futuras generaciones.
6. Reconocer y garantizar el derecho de las comunidades locales a la consulta previa, como mecanismo de defensa de sus territorios frente a las amenazas que representan los megaproyectos.
Adenda. Siendo fiel a mis principios cristianos católicos y coherente con mi trabajo en la defensa a ultranza del agua, Santurbán y los demás páramos del país, en la que llevo más de doce años y que me ha dado satisfacciones como recibir el apelativo del defensor del páramo por Revista Semana y la Fundación Liderazgo y Democracia (Proyecto Los Mejores Líderes de Colombia), entre otras, pero por el cual, a su vez, he sido víctima de la estigmatización, es mi deber ético y moral apoyar la aspiración presidencial de Gustavo Petro Urrego y vicepresidencial de Francia Márquez. Con Petro tendríamos, de entrada, la voluntad política de la que han carecido los gobiernos anteriores que, aunque se proclamaron, de labios para afuera, defensores de los páramos, han querido a toda costa aprobar proyectos de mega minería en Santurbán y sus inmediaciones. Con voluntad política presidencial resolveremos el conflicto ambiental-minero en el campo político, sin necesidad de acudir a las acciones legales para dirimirlo en el terreno jurídico.
Aclaro que, mi decisión por la opción Petro, es a título personal y no compromete al partido político en el cual milito actualmente, pues creo, acorde con mi ideología política liberal, en el renacer del Nuevo Liberalismo.
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