El repunte de la derecha
Se derrumban los objetivos del Foro de São Paulo de tomarse el continente con ese comunismo insulso, degradado en sus principios y fracasado en todo el mundo. La derecha viene retomando el poder y ya ganó en casi todo el continente. Solo falta Colombia, donde muy seguramente ganará en las elecciones que se avecinan.
Nicaragua, donde Daniel Ortega hizo una perversa alianza con el empresariado y se atornilló en el poder; México, donde a pesar de la radicalización de los carteles, el gobierno mira hacia otro lado y no los enfrenta, mientras avanza en el desarrollo de su proyecto político; y Cuba, donde Miguel Díaz-Canel es el único que todavía defiende la revolución y pareciera estar listo para salir corriendo ante la presión de Marco Rubio. El viejo cuento de achacarle su ineficiencia al bloqueo americano ya no cala en la sociedad cubana.
Se visualiza un continente con gobiernos democráticos en los próximos años. Las guerrillas seguirán, pero abiertamente convertidas en carteles de droga, y ya nadie cree en su discurso social.
Hoy, mientras escribía esta columna, las disidencias de las FARC realizaron un ataque demencial contra la población civil. Provocaron un trancón sobre un puente que previamente habían llenado de explosivos, en la carretera Panamericana que conduce a la ciudad de Cali, y lo volaron, causando más de una veintena de muertos. Autoridades atribuyen el hecho a disidencias lideradas por Iván Mordisco, en medio de la tensión preelectoral.
Se presume que todo esto busca amedrentar a la población y obligarla a votar por su candidato, el izquierdista Iván Cepeda. Mientras tanto, el presidente aparece en guayabera y rodeado de globos y collares hawaianos festejando su cumpleaños. Ni siquiera se pronunció sobre el atentado infame de sus protegidos: las disidencias de las FARC.
Venezuela convocará próximamente elecciones y regresará la democracia. Los jefes de las guerrillas que vivían como príncipes árabes en Caracas, protegidos por el dictador Nicolás Maduro, hoy ven con preocupación cómo su antiguo protector y amigo, en su afán de que un juez americano le conceda rebaja de penas, los delate. Muy seguramente serán llevados a juicio por la justicia de los Estados Unidos.
Contará con la ventaja de que su industria petrolera recibirá una inyección de 100.000 millones de dólares y volverá a tener el brillo de otros tiempos. Ese valor es diez veces el Plan Marshall con el que reconstruyeron a Europa occidental al terminar la Segunda Guerra Mundial.