Advertencias y proyecciones del Estudio Nacional del Agua. II Parte
Continuando con el Estudio Nacional del Agua (ENA), que abordamos en la anterior entrega como I parte (ver: https://bit.ly/3H4cxPc), preocupan las proyecciones de esta importante investigación del IDEAM.
El ENA tiene dos mediciones fundamentales: el índice de escasez que mide la relación entre oferta hídrica y la demanda predominante en un área determinada, y el índice de vulnerabilidad que tiene en cuenta la oferta neta de agua, el uso y la capacidad de regulación hídrica del área hidrográfica (respecto a éste, el ENA evalúa para cada unidad el área de la fuente que abastece la cabecera).
El ENA evidencia cómo, en condiciones hidrológicas de año medio, existe una presión alta por demanda del recurso hídrico en la zona Andina, con énfasis en la parte alta de las macrocuencas de los ríos Magdalena y Cauca, que involucra a los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, el Gran Santander (Santander y Norte de Santander), así como en las cuencas hidrográficas del Caribe, en contraposición con las zonas hidrográficas del Pacífico, el Orinoco y el Amazonas colombiano donde la presión por demanda es de media a mínima, debido a una demanda poco significativa y por poseer las cuencas con los mayores rendimientos hídricos del país.
Áreas municipales
Aunque el ENA refleja la situación para condiciones hidrológicas de año medio, es importante tener muy en cuenta el peor escenario, cuando las condiciones hidrológicas se van haciendo menos húmedas, en año seco. En ese estimado, siete municipios alcanzan el índice de escasez alto, correspondientes en su orden a los departamentos de Boyacá, Tolima y Santander, con un incremento también de su población afectada hasta 1,7 millones.
Para un índice medio-alto aparecen treinta (30) municipios: Boyacá dando el mayor aporte con nueve (9), seguido por Atlántico con tres (3), y Bolívar, Cundinamarca, Risaralda, Santander y Valle del Cauca, cada uno con dos (2) municipios; entre tanto para un índice medio aparecen cuarenta y siete (47) municipios, con una población total aproximada de cinco millones de habitantes, con Boyacá continuando al frente como el departamento de mayor significación.
En lo referente a la vulnerabilidad, la categoría media involucra a 547 municipios, con una población total de 16 millones de habitantes, siendo Boyacá, Cundinamarca, Antioquia, Santander, Nariño y Huila los departamentos con mayor participación; entre tanto, para la condición hidrológica de año seco, llegan a estar involucrados el 65% del total de los municipios de Colombia.
Cabeceras municipales
En cuanto al índice de escasez, las cabeceras municipales salen peor libradas al compararse con los municipios (que se abastecen de microcuencas). En condiciones hidrológicas de año seco, la población total afectada se acerca al 61%, con relación al total urbana del país; el Valle del Cauca podría ser el departamento más comprometido.
Según el ENA más preocupante resulta la vulnerabilidad de los sistemas hidrográficos que abastecen a las cabeceras municipales: para el año medio, existe un total de 780 cabeceras (de los 1090 municipios del país), es decir, más del 50 %, categorizadas en las clases muy alta, alta y media; y, bajo condiciones hidrológicas de año seco, el número de cabeceras municipales con vulnerabilidad muy alta y alta aumenta a 22%, mientras que en la categoría media tiende a permanecer constante, demostrándose la alta vulnerabilidad de la región Andina y el piedemonte Llanero.
Acorde con la metodología utilizada por el ENA para las proyecciones 2015 y 2025, el índice de escasez refleja un ascenso sostenido, lo que hace prever a futuro una situación delicada de abastecimiento.
Dentro de sus conclusiones, el ENA menciona cómo aunque el país cuenta con una gran riqueza hídrica (superficial y subterránea) y esta no está distribuida de forma homogénea, espacial y temporalmente hablando, en la mayoría del territorio colombiano se puede garantizar una buena oferta hídrica, pero preocupa que, en la mayoría de las regiones y municipios, no existen políticas claras de ordenamiento para el aprovechamiento de los recursos hídricos.
Paradójicamente, los grandes asentamientos humanos y de mayor desarrollo económico del país se han dado en las regiones donde la oferta hídrica es menos favorable, lo que ha generado presiones sobre el recurso y señales preocupantes por los problemas de disponibilidad de agua en algunos municipios y áreas urbanas, en especial, durante periodos con condiciones climáticas extremas, como las épocas secas y aquéllas con presencia del Fenómeno Cálido del Pacífico (El Niño).
Según el ENA, muchos de los sistemas hídricos que actualmente abastecen a la población colombiana evidencian una vulnerabilidad alta para mantener su disponibilidad de agua. Según los estimativos generales, para condiciones hidrológicas medias, cerca del 50% de la población de las áreas urbanas municipales está expuesta a sufrir problemas de abastecimiento de agua, aumentando su criticidad, en condiciones de año seco, donde la cifra podría llegar hasta el 80%.
Una alerta importante del ENA es que, acorde con su estudio, “de no tomarse medidas de conservación y manejo adecuadas, para 2015 y 2025, respectivamente el 66% y el 69% de los colombianos podrían estar en riesgo alto de desabastecimiento en condiciones hidrológicas secas”. Por ello, el ENA recomienda entre otras, la implementación de una red de monitoreo hidrológico, meteorológico y ambiental lo suficientemente representativa, así como también desarrollar sistemas de información que soporten en forma dinámica y actualizada la toma de decisiones.
Basados en los escenarios futuros –proyecciones de la situación de escasez y vulnerabilidad para 2015 y 2025–, de no tomarse medidas importantes de conservación, ordenamiento y manejo de los recursos naturales, así como de disminución de la contaminación, el país tendría en algunas regiones del país serias dificultades para el abastecimiento de agua a la población y para otras actividades
El ENA recomienda por último que “parte del proceso de planificación y gestión del recurso hídrico que debe adelantarse en Colombia en los próximos años, para evitar dificultades cada vez mayores en la disponibilidad del agua, requiere la evolución de la información regional y local para hacerla más detallada y para que sea un aporte que mejore el conocimiento sobre los procesos naturales y el recurso agua”. El concurso de las corporaciones autónomas regionales y de las autoridades ambientales de los grandes centros urbanos, como de los entes territoriales y los diferentes sectores de usuarios, es indispensable para lograr tal fin, concluye.